Embalse Portomarin Portomarín, caminos de auga y sueños home conferencia hidroráfica del Miño-Sil Portomarin concello
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 El Río 

El Río

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La cuenca del Miño-Sil tiene una superficie de 17.619 Km2. El Miño tiene una cuenca de 8.288 Km2 y una longitud de 315,15 Km Nace en la sierra de Meira y desemboca en el estuario de A Guarda, haciendo frontera con Portugal. Conforma una de las principales regiones produtoras de energía eléctrica de España. Con una cola de 50 km, el Embalse de Belesar (654 hm3) acumula la mayor reserva de agua de Galicia y es el mayor embalse del norte de España.

Pocos municipios de tierra adentro pueden presumir de una tradición pesquera como la de Portomarín. El Miño fue durante siglos, después de la tierra, el segundo sustento de los vecinos. Hasta la construcción del embalse de Belesar el río suministraba un alimento tan importante y tan escaso en otros municipios de la Galicia interior como es el pescado. La pesca, principalmente la de la anguila, le servía para complementar ingresos a muchas familias e incluso era casi la única forma de vida de algunos vecinos.

Para hablar de Portomarín y de su tradición pesquera es imprescindible fijarnos en unas construcciones populares de enorme importancia: los caneiros. Los 'caneiros' eran construcciones populares de enorme importancia para la captura del pescado. Consisten en un muro o varios, paralelos u oblicuos, en el curso del río, que guían el camino de los peces, facilitando su captura. La propiedad de estas construcciones era familiar y heredable. La propiedad de estas construcciones era familiar y transmisible por herencia. En su trabajo “Los caneiros de Portomarín”, el antropólogo Ladra Fernández subraya que la propiedad de estas construcciones era familiar y transmisible por herencia: “No todas las casas poseían caneiros, pero eran libres de construírlos si así lo deseaban y podían sufragar los dispendios económicos”. Las propias familias dueñas de los caneiros eran las encargadas de explotarlos aunque también se podían alquilar a terceros.

La recuperación de un arte de pesca secular

Hoy en día, el trabajo de la asociación O Carrual, que agrupa a pescadores de los ayuntamientos de Portomarín, Paradela, O Páramo y Guntín consigue mantener viva una manera de pesca de la anguila secular y recuperar así un patrimonio etnográfico de primer orden como son los caneiros. La asociación, creada en los años 90, agrupa 33 caneiros de estos municipios, muchos de ellos compartidos por varias familias.

Manolo Ares, presidente de la asociación, explica la lucha que mantuvieron los vecinos para recuperar una forma de pesca que cayó en desuso con la construcción de la presa hace medio siglo. Los pescadores de la zona fueron los encargados de negociar hace ya 20 años con las autoridades hidrográficas la restauración de los caneiros y la revitalización de la pesca de la anguila. Gracias a su esfuerzo y al apoyo de la administración, la anguila, con una población mucho más reducida, sigue teniendo futuro en aguas de Portomarín. Cada año, la Consellería de Medio Ambiente traslada angulas desde el embalse de Frieira hasta las aguas de Portomarín, luego, los asociados de O Carrual, se encargan de proporcionarle a la Xunta un importante número de ejemplares adultos para que puedan volver al mar a completar su ciclo biológico.

Antaño en el río Miño abundaban las anguilas, las truchas, los reos, los salmonetes e incluso se pescaba la lamprea. Hoy en día, esta especie, al igual que el reo, ya no forma parte del ecosistema fluvial de Portomarín. Sin embargo, el esfuerzo vecinal fue capaz de conservar medio siglo después uno de los pescados que mayor fama le da a Portomarín en toda Galicia: sus anguilas.

La anguila

En Portomarín hay una reina fluvial con derechos históricos: la anguila. La anguilla anguilla es un pescado teleósteo, que vive entre el mar y el río, y que es muy estimado también por su carne. La anguila, muy frecuente en el pasado en Europa, sufre un gran retroceso. Algunos estudios calculan que, desde los años 70, su número pudo caer hasta un 90% en toda Europa. La contaminación y las barreras hidráulicas son dos de los principales enemigos de esta especie. A mediados del siglo XX la anguila era una verdadera fuente de riqueza para el pueblo.

La trucha

La trucha es, sin duda, la princesa de los ríos gallegos. La salmo trutta fario, como se conoce cientificamente, es la trucha genuína y también la más abundante tanto en los arroyos como en los grandes ríos del país. La trucha, troita, truita, truta y hasta trutia, según las diferentes variedades dialectales del gallego es un pescado por el que suspiran cada año miles de pescadores y de altísima estima en la cocina.

La lamprea

La lamprea, Petromyzon fluviatilis, es uno de los seres más primarios y menos evolucionados del mundo animal. Los biólogos calculan que esta especie puede tener más de 500 millones de años de antigüedad. Aunque el número de ejemplares era mucho más reducido que el de las anguilas, en el viejo Portomarín también se pescaba y cocinaba, de manera magistral, la lamprea, hoy desaparecida.